John Mayer, del soft rock a la música country

En su debut en Buenos Aires, el músico estadounidense cautivó a sus fans

Hay algo mágico en los primeros encuentros. Una sensación de riesgo que nos sacude y nos deja la certeza de haber vivido algo distinto. Sucedió en la primera cita de John Mayer con el público argentino. Ante un Luna Park repleto, el músico norteamericano consiguió superar las expectativas de sus seguidores locales con Born and Raised World Tour 2013 , el show con el que viene presentando el disco que da nombre a la gira y que también incluye temas del flamante Paradise Valley, su sexto álbum de estudio, en el que tuvo como invitada a Katy Perry, y desde luego algunos de sus mejores hits.

Precedido por Phillip Phillips, el ganador de la última edición de American Idol , quien lo acompaña en esta gira y presentó un sólido set list con temas de su disco debut, The World From The Side Of The Moon , Mayer salió a escena cerca de las 22, después de que el público despidiera con un largo aplauso a su invitado, que entre otros aciertos vino a premiar una singular versión de "In The Air Tonight", de Phil Collins, con impronta de rock indie.

Con un look de ídolo country, como si acabase de salir de la serie Nashville , Mayer abrió su set con "Queen of California" y "Wildfire", dos temas en los que lució sus dotes de muy buen instrumentista, su voz cálida y ese sello interpretativo en el que se fusionan el blues rock, la música country, el folk y el pop.

Luego de ese puntapié inicial, y tras esbozar un tímido "muchas gracias" en su modesto español, continuó sin más con "No Such Thing" y "Paper Doll".

Acompañado por una banda impecable (integrada por Andrew Burton, Douglas Pettibone, Tiffany Palmer, Zane Carney, Aaron Sterling, Carlos Ricketts Jr. y Sean Hurley, éste un bajista que se llevó el reconocimiento del público), Mayer entregó un show de algo más de dos horas. Cuando promediaba el espectáculo, decidió quedarse solo en escena para interpretar dos de sus grandes éxitos: "Your Body Is A Wonderland", en la que dio pruebas de su sensibilidad para incursionar en la balada romántica, y una muy celebrada versión de "Free Fallin", el clásico de Tom Petty, un momento algo más íntimo en el que recibió la compañía vocal del público.

Casi sin grietas en su repertorio, al que incorporó temas desconocidos por quienes no están demasiado familiarizados con su obra, Mayer dio cuenta de su vocación por lo confesional en canciones del flamante Paradise Valley , como por ejemplo "Dear Marie", en la que le canta a un viejo amor de la adolescencia: "Remember me?/ I'm the boy you used to love when we were 15/ Now I wonder what you think when you see me in a magazine/...Yeah, I got my dream, but you got a family" ("¿Te acordás de mí?/ Soy el chico que amabas cuando teníamos 15/ Ahora me pregunto qué pensás cuando me ves en una revista/...Sí, yo tengo mi sueño, pero vos tenés una familia").

Ya cerca de la medianoche, el chico de Connecticut se despidió con "Face To Call Home" y regresó al escenario para interpretar los bises de rigor: "Waiting On The World" y el hit "Gravity", que resultó un broche perfecto para que Mayer desplegara un gran solo de guitarra que mereció una extensísima ovación, y durante el cual tomó inesperadamente la guitarra que desde la primera fila le ofrecía un fan, para soltar un riff en complicidad con el auditorio.


Pese al frío y la lluvia, Mayer logró salir victorioso de su primer encuentro con el público argentino. Lo hizo sin apelar a grandes artilugios escénicos y descansando, como pueden hacerlo los buenos artistas, en lo que mejor sabe hacer..