Ciudad de rockstars - Nota de El País de Uruguay.

Nashville, capital del estado de Tennessee, no sólo es el lugar donde viven y graban las estrellas del country, también del rock.




SEBASTIÁN MONTALVA WAINER*

"Esta cabina de grabación es única en el mundo", dice con una sonrisa la delgada, rubia y uniformada chica que se para tras el mesón de Third Man Records, la disquería de Jack White en Nashville. Jack White es, quizás, la última gran estrella que ha dado el rock. Con 39 años, es guitarrista y fundador, entre otros, del ya legendario grupo The White Stripes -caracterizado por un poderoso y único sonido rockero, vintage y vanguardista a la vez-. Se vino de su natal Detroit a Nashville, donde ahora vive con su mujer y sus dos hijos, y en 2009 abrió esta pequeña disquería y estudio de grabación que hoy es uno de los íconos de la ciudad; y que fue una de las razones por las que, en 2011, el alcalde Karl Dean decidiera nombrarlo "Embajador de Music City", como le dicen a Nashville, por "su compromiso por el clima creativo único y la diversidad musical de Nashville".


"Tenés 111 segundos para grabar tu voz o lo que quieras. Hay dos guitarras allí, puedes usarlas", sigue la delgada chica rubia y me pasa tres "tokens", unas monedas hechas especialmente en Third Man Records que activan esta refaccionada cabina de grabación Voice-o-Graph de 1947, que puede registrar hasta dos minutos de audio y que, al terminar, dispensa un disco de vinilo de seis pulgadas, con la etiqueta amarilla de la disquería.


Cada "token" cuesta 5 dólares. Es decir, por sólo 15 se puede tener una grabación como las de antes, en un disco como los de antes (pero que ahora están de moda) y en la misma ciudad donde se han grabado miles -sí, miles- de éxitos. Por sólo 15 dólares, se puede jugar a ser como Elvis, como Roy Orbison, como Johnny Cash, e incluso como Jack White y Neil Young, quienes en abril de 2013, durante el llamado Record Store Day, un evento que se realiza desde 2007 el tercer sábado de abril para celebrar la cultura de las disquerías independientes, grabaron juntos, en esta misma cabina, una versión de un clásico del country, Coal Miner`s Daughter, de Loretta Lynn.


Ahora es mi turno. Tomo la guitarra acústica. Pienso en algún hit. Quizás Only The Lonely, quizás Crying, del gran Roy Orbison, que grabó en 1961 a pocas calles de acá, en el famoso Studio B de RCA Victor, el mismo donde Elvis grabó más de la mitad de su catálogo, y que acabo de visitar esta mañana. Entro apretujado en la cabina. Coloco los tres "tokens". Espero nervioso la lucecita roja de inicio. Se enciende.

Que a Nashville le digan "Music City" no es solamente un término marketinero. Es cierto que apenas uno aterriza en el aeropuerto y va a buscar la maleta comienza a ver vitrinas con guitarras en exhibición —Como la Martin D-28 acústica de Paul McCartney o la Gibson Les Paul de The Edge: las fábricas están aquí—, pero el apodo tiene historia. Una de ellas es que en 1950, un presentador radial llamado David Cobb usó ese nombre durante una transmisión y el término quedó. Otra, más antigua, se remonta a 1874, cuando la reina Victoria de Inglaterra, después de ver una presentación del legendario grupo de cantantes de gospel Fisk Jubilee Singers —que aún existe— habría dicho: "Esos jóvenes seguro deben venir de una ciudad musical".

Capital del estado de Tennessee, en el sureste de Estados Unidos, Nashville, una ciudad pequeña, moderna y ordenada, con poco más de 600 mil habitantes, es conocida en el mundo como la cuna del country, el estilo más profundamente estadounidense. La música de los granjeros y campesinos blancos, los tipos con botas de cuero y sombrero de cowboy, que nació a principios del siglo 20 tras fusionarse con el folclor que trajeron los inmigrantes, principalmente irlandeses, y otras formas arraigadas en Norteamérica como el blues, el spiritual y el gospel. El country fue la base de otros estilos que marcarían el devenir de la música popular en los años siguientes, como el rock and roll. Y que hasta hoy sigue siendo inmensamente popular, sobre todo aquí.


De hecho, las principales atracciones de la ciudad son el Grand Ole Opry, un show y programa de radio que se transmite en vivo desde un teatro ubicado en un sector de la ciudad llamado Opryland. Y también, el Country Music Hall of Fame and Museum, un enorme museo de tres pisos que recorre toda la historia de este género y todas sus variantes hasta nuestros días, a través de miles de objetos, fotografías, videos, afiches, guitarras, vestuario, discos de oro y un largo etcétera de curiosidades, que rinde homenaje a todos estos artistas que aquí son auténticos héroes, casi semidioses. Tipos como Hank Williams, Bill Monroe, Chet Atkins, Patsy Cline, Buck Owens, Glen Campbell, Dolly Parton, los Everly Brothers, Johnny Cash, Elvis Presley, Roy Orbison, Emmylou Harris o Garth Brooks, entre muchos otros, que tienen bustos dorados y altares para la adoración de millones de fanáticos. Sí, millones-: Nashville recibe alrededor de 11 millones de turistas al año- que llegan hasta aquí sólo para sentir la vibración musical de un lugar donde se creó (casi) todo.

Y donde se sigue creando. Nashville es, después de Nueva York, el segundo mayor centro de producción musical de Estados Unidos. Los tres grandes sellos —las corporaciones que aún persisten: Universal, Sony y Warner— tienen oficinas acá, en la zona llamada Music Row, contigua al centro. Aquí también está el mayor centro de producción de música cristiana del planeta, y eso no sorprende: se estima que sólo en Nashville hay alrededor de 700 iglesias, lo que justifica su apodo como "Hebilla del Cinturón de la Biblia", término referido a la región del Sureste y Centro-Sur de Estados Unidos donde el protestantismo conservador y evangélico es parte fundamental de la cultura.


Nashville, además, está de moda: Condé Nast Traveller lo puso en su lista de los cinco mejores lugares donde estar en 2013, lo que ratificó The New York Times, quien destacó a Nashville como uno de los destinos para 2014. Entre las razones de la elección no estaba precisamente el country, sino más bien el rock. El tema es que en Nashville no sólo viven y trabajan estrellas como Jack White, también otras bandas como Kings of Leon o los Black Keys, que a fines de 2010 se mudaron desde Ohio y abrieron un estudio de grabación, pocos meses antes de que la revista Rolling Stone publicara un artículo donde decía que la escena musical de Nashville era la mejor del país.


El propio Consejo Musical de Nashville se ha encargado de promocionar fuertemente esta imagen: que Nashville es mucho más que country. Y para ello han puesto a los Black Keys en cualquier nombre asociado a la ciudad. Por ejemplo, en el documental For The Love of Music, que difunden en su propio sitio y que comienza, por cierto, con Howlin' for you, uno de los éxitos rockeros de la banda, Dan Auerbach, el líder y guitarrista, lanza frases como: "Realmente no hay parámetros ni muros. Puedes hacer lo que quieras en Nashville", idea que es apoyada por otros ilustres como Kris Kristofferson o Peter Frampton, quienes también viven aquí (igual que estrellas como Little Richard, Michael McDonald, Donna Summer, Johnny Depp, Miley Cirus o Taylor Swift, entre muchos otros).


Hoy en Nashville puede pasar que, de pronto, un grupo como los Black Keys haga un show improvisado en algún club de la ciudad. O que uno vea a tipos como Jack White en su disquería Third Man Records, que también es sala de shows. Al menos, oportunidades debería haber, según lo que dijo White cuando lo nombraron embajador de Music City en 2011: "Parece que hubiera estado aquí por 50 años. Siempre voy a vivir en Nashville".

*El Mercurio/GDA


BROADWAY, LA INFALTABLE


La calle Broadway es el epicentro de Nashville. El lugar donde, todo el día y toda la noche, confluyen miles de turistas. Aquí, te dicen, hay al menos 40 grupos distintos desde las 10 AM hasta las tres de la mañana, y es cierto: desde bares como Tootsies, Robert`s o The Stage, íconos de esta calle, sale ruido todo el día. En un lado, una banda toca Sweet Home Alabama a todo volumen. En otro, retumba Ramblin' Man, de los Allman Brothers. Más allá, en el patio del Hard Rock Cafe, un tipo intenta cantar como Kurt Cobain, mientras una mamá con sus dos niños se comen una hamburguesa con papas fritas. En la calle, un imitador de Johnny Cash repite los versos de I Walk The Line con el estuche de su guitarra abierto para las monedas. Dos pasos y aparece un doble de Elvis. Cruzás la vereda y escuchás la voz de Louis Armstrong: es un tipo vestido de esmoquin, cantando What a Wonderful World. Y mientras esto sucede, multitudes de hombres y mujeres se pasean.