La música country judía también existe: Jane Bordeaux



Jane y Bordeaux son dos yeguas que viven en un moshav (ciudad pequeña) en el norte de Israel. A pesar de ser una ciudad pequeña, que alguna vez fue un asentamiento rural, y que hay caballos, todavía es muy distante de una ciudad sureña de Estados Unidos. Sin embargo existe una estrecha relación: la música country.

Dorón Talmon nació y creció en el moshav Ramot, ubicando en el Golán. La joven de 28 años, quien es muy tímida y tiene tan solo 1184 amigos en Facebook (adivinen quién la estuvo stockeando), paseó como muchos israelíes por Sudamérica después del ejército. Terminada la travesía decidió dejar el norte y mudarse a Tel Aviv, suficientemente cerca de la muy, pero muy, prestigiosa academia de música “Rimón”.

En Rimón Dorón conoció a Mati Gilad. Junto con otros estudiantes de la academia, Doron y Mati hicieron lo que cualquier joven, sobre todo si es estudiante de música, debe hacer en algún punto de su vida: formar una banda. Esta no se mantuvo mucho tiempo con los mismos integrantes; muy pronto Mati y Dorón quedaron solos y se integró a la banda Amir Zeevi, quien recién había vuelto de estudiar música en Nueva York. El género que adoptó la banda fue influenciado por la música que había traído la madre de Dorón de Estados Unidos, cuando había vivido allí en su juventud: la música country y folk. El nombre elegido para la banda fue la unión de los nombres de las dos yeguas de Dorón: Jane Bordeaux.

La banda liderada por Dorón (así de feministas somos) se ha ganado el título de la primer banda de música country en hebreo. Su carrera ha sido meteórica. El 20 de agosto de 2014 sacaron a la luz su primer single. El 4 de octubre del mismo año ya estaba saliendo su primer álbum, que fue en gran parte financiado por sus fans a través de la plataforma de financiamiento colectivo Headstart. Quienes apoyaron el proyecto a través de la plataforma no solo tuvieron el agrado de recibir el disco en su casa, sino que fueron los mismos integrantes de la banda quienes los repartieron puerta a puerta.

Su primera canción fue “Einav”. Esta canción fue escrita por Dorón como proyecto en una de sus clases en “Rimón”. Su profesor ha contado lo sorprendido que estaba cuando la tímida Dorón presentó una canción escrita con bronca. “Einav” habla de esa persona que todos conocemos, esa persona que es perfecta, linda, talentosa, con la que competimos por el amor de un tercero. En el caso de Dorón, a esa persona la llamó Einav.

Einav, Einav, volvé ahora al moshav,
no te envidio, esa no es la situación,
la ciudad es muy pequeña para las dos.

Los terceros no sólo interfieren durante el juego de la seducción. También durante la relación recibimos consejos de gente cercana, muchas veces consejos no acertados. De esto habla la canción “Lo pashut li” (No me es fácil), en la que Doron cuenta lo difícil que le resulta ver a esa persona con la cual terminó, pero de la que aún está enamorada. La culpa por supuesto, es de quién la aconsejó: su hermana.

No todo es amor en las canciones de Jane Bordeaux (aunque gran parte). Con la alegría del country, la canción “Whisky” cuenta la historia de una mujer con depresión que busca su refugio en el alcohol. Irónicamente, la canción llama a tomar otro trago de whisky, que seguramente arreglará todos nuestros problemas y completará todo lo que nos falta, aunque al final se deja ver el dolor de quien al costado ve a esta mujer, pero no sabe cómo ayudarla. Doron escribió esta canción inspirada en un familiar que había caído en una depresión alcohólica.

Para terminar con un mensaje más optimista, la última canción que repasaremos se llama “Buhot shel sabón” (Burbujas de jabón), también conocida como “Al Buhot Vejisajón” (Sobre burbujas y ahorro). La canción habla de una pareja de enamorados que invitan uno al otro a bañarse juntos para así ahorrar unos centavos en la cuenta del agua y con ese dinero irse de vacaciones dos semanas, o dos meses, o dos años, o mientras tanto ir a tomar sol al Hayarkon (el arroyo que cruza Tel Aviv).

Jane Bordeax ha logrado con éxito adaptar los ritmos country y folk al hebreo, se ha consagrado ya en las grandes ligas de la música israelí y ha conquistado a todos, tal cual lo ha hecho el joven de esta canción.